Vía Socialista
La fuga de cerebros es un fenómeno recurrente en la historia argentina. Sea por crisis políticas y persecución, sea por crisis económica y falta de oportunidades, egresados de la universidad pública migran en busca de nuevos horizontes. Cuando esto sucede el país desperdicia recursos. En los últimos años, han aparecido nuevas formas de brain drain. ¿Cuáles son y cómo detenerlas?
Hay dos formas nuevas de fugas de cerebro. Una tiene que ver con el teletrabajo. La otra con el MERCOSUR y el resto de América Latina. En esta nota nos ocuparemos solo de la primera de ellas, dejando la otra para un segundo artículo. En la Argentina hoy crecen las carreras vinculadas con ingeniería e informática. Pero sus egresados en vez de impulsar el desarrollo local, teletrabajan a cambio de dólares para empresas de otros países, sin precisar siquiera un pasaporte.
Telefuga
En los últimos años en las universidades argentinas más estudiantes optan por carreras de aplicación práctica como las ingenierías informáticas. Esto parecía ser una buena noticia. Sin embargo, ese talento formado por las universidades públicas no es aprovechado para el desarrollo local. Por el contrario, los egresados se emplean mediante teletrabajo internacional para compañías extranjeras que les pagan en dólares. El fenómeno es tan extendido que a las empresas nacionales les cuesta encontrar empleados para ciertos rubros 11.
Falta de oportunidades laborales, bajos salarios y la creciente brecha cambiaria entre dólar blue y el oficial empujan a los argentinos a buscar empleos en línea con los que pueden cobrar en dólares sin salir del país. La Argentina tiene un huso horario relativamente compatible con el de Estados Unidos y los salarios que se pagan representan la mitad o menos de los que rigen en Estados Unidos.
Existen empresas que se dedican a la transferencia de salarios a los empleados de países extranjeros. Estas empresas como Bitwage o Deel señalan a la Argentina es el país que más crece en gente que trabaja para afuera en esta modalidad, según la cantidad de cuentas que fueron abiertas 12. No es extraño, ya que lo los salarios que se pagan en Argentina son menores que en el resto de América Latina. Según un informe de Deel, mientras que en Brasil pagan 65500 dólares anuales a desarrolladores, en México 63700, y en la Argentina solo 45.000 13. Al igual que Ucrania donde, en medio de la crisis por la guerra, se disparó el teletrabajo al exterior, también en la Argentina esta modalidad crece al son de la crisis 14.
Un seminario especial dedicado a asesorar a empresas respecto a por qué y cómo reclutar trabajadores remotos de la Argentina destaca cómo la depreciación del peso nos hace buscar cobrar en monedas más estables. Lo que para un argentino son salarios altos en dólares, para una empresa norteamericana resultan muy bajos e, incluso permiten a compañías que no podían contratar ese personal calificado en el mercado local, hacerlo afuera. Además de un horario compatible que permite organizar reuniones, también destaca la cultura trabajadora de los argentinos, el alto nivel de inglés (el mejor de américa Latina) y nuestra formación, en especial la calidad de la formación universitaria. Según se explica, tradicionalmente los graduados universitarios migraban por oportunidades laborales. Ahora trabajan en forma remota para afuera sin necesidad de migrar 15.
Empleo local de desarrolladores, algunas propuestas.
Turismo: una app local estatal que compita con Airbnb
Airbnb posee algunas ventajas sobre otras aplicaciones de reserva y pago de alojamientos turísticos en cuanto a garantías a los usuarios por lo que suele ser muy elegida. De esta manera, gran parte de las divisas que genera el turismo extranjero que entra a la Argentina es apropiado por esta compañía. Como AIrbnb cobra en dólares incluso para operaciones locales, una fracción del turismo interno que podría manejarse perfectamente con la moneda local se dolariza y genera una fuga de divisas. El desarrollo de una app local de Ministerio de Turismo que compita con Airbnb puede minimizar esta fuga.
Toda la burocracia del Estado debe ser reducida a su mínima expresión. Los desarrolladores deben ser contratados para elaborar programas que faciliten la gestión de todo tipo de trámites en los distintas áreas y niveles del estado.
Los problemas de fondo
Más allá de estas y otras propuestas concretas y específicas hay problemas generales de fondo que resolver. Por un lado, el sistema universitario debe abandonar su formato liberal por el cual cualquiera estudia lo que quiere en función de deseos individuales en abstracción de las necesidades sociales. Una política de incentivos debiera inducir a los estudiantes a elegir carreras de utilidad social para el desarrollo del país.
Por otro lado, un adecuado desarrollo productivo nacional puede dar empleo a ese talento. Solo un Estado fuerte que impulse la industrialización local de productos que, como el litio, hoy se exportan sin mayor elaboración, que renueve su base energética y de adecuado uso a los recursos locales. Caso contrario, aun resolviéndose los problemas del sistema universitario padeceríamos la fuga de cerebros. Sin renovar la matriz productiva argentina ninguna política contra el brain drain puede ser efectiva. Tal lo confirman las políticas recientes en el ámbito de Ciencia y Tecnología.
En este ámbito, en la última década, se implementó una política de repatriación de científicos. El programa Raíces cuenta con una línea de becas específica, y fondos para gastos de traslado (pasajes, mudanza, etc.) y reinstalación de científicos que habían emigrado. En 2020, por ejemplo se gastaron 3,6 millones de pesos en el programa de repatriación 16. Parte de ese gasto se ha tirado a la basura en la medida de que algunos científicos repatriados, ante las dificultades para desarrollar sus proyectos en la Argentina se han planteado volver a emigrar o abandonar la ciencia. 17. Esto se suma a renuncias de investigadores del CONICET y los becarios formados por la misma institución que quedan desempleados tras completar becas doctorales y posdoctorales. En ese sentido se agrava un viejo problema pues ahora mucho de los científicos que migran lo hacen tras haber concluido un doctorado y una beca posdoctoral en Argentina, de tal manera que los años que el Estado argentino invirtió en su formación antes de que el científico emigre son más de lo que solían ser décadas atrás. De tal forma CONICET es un ejemplo de cómo políticas parciales para revertir la fuga de cerebros carecen de efectividad sin una transformación concomitante de la estructura productiva.
